jueves, 18 de julio de 2013

Nothing can stop me now



Queda claro que, en muchas ocasiones, para poder llevar a cabo cambios importantes en nuestras vidas tenemos que pasar por una crisis muy fuerte que nos sirva como punto de inflexión.

No ha pasado un año desde que me vi envuelto en la situación más adversa que he tenido que afrontar hasta el momento. Bordeé la insanidad y toqué fondo, muy fondo. Afortunadamente conté con el apoyo de un gran número de gente, justo cuando más lo necesitaba, y por ello estaré eternamente agradecido. A pesar de todo, el cariño y el ánimo obtenido por parte de todas estas personas que estuvieron a mi lado no fue suficiente para poder salir del infierno por el que estaba atravesando. Esto sólo sirve para hacerse una idea del estado tan infausto en el que me encontraba. Tuvo que ser una acción inesperada la bofetada que me faltaba para espabilar.

Crucé el atlántico y estuve durante un mes en la tierra que me vio nacer. Regresar al lugar donde crecí y donde tantas historias viví fue realmente enriquecedor. Si en Euskadi cuento con gente a la que quiero y me quieren, Colombia no iba a ser menos, y eso me lo demostraron con creces. La familia, los viejos amigos, ex-novias y antiguos romances, sin olvidar a las personas que conocí allá (cinco ciudades da para mucho), todos/as ellos/as me aportaron un millón de ganas por retomar mi propio camino. Aquel viaje sólo se puede resumir en una palabra: amor. No voy a negar que después de lo hundido que estuve me he ablandado un poco.

Mi temor, después de terminar aquel viaje, era regresar y encontrarme con la cruda realidad, aquella que me tuvo sometido a su dañina voluntad. Pero, como no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, la noticia que recibí justo antes de embarcar al avión que me traería de vuelta a casa, fue la mejor posible. Se había terminado gran parte de la pesadilla, esa por la que nunca imaginé ni quise pasar.

Tuve muchas sensaciones en poco tiempo. Me costó asimilar lo sucedido, así que decidí no meterme presión para revertir mi situación ya que esto sólo me generaba una ansiedad constante al ver que no obtenía resultados positivos. Tomé más tiempo para reflexionar. Acepté y comprendí que no hay que gastar energía ni tiempo en gente y/o en situaciones que han tenido toda la intención de hacerme daño. Las crisis son grandes oportunidades para aprender, para fortalecerse y para superarse. Después de todo, sólo he sacado cosas positivas de lo sucedido y, a día de hoy, más de la mitad de este 2013 ha sido increíble. Todo gracias a mi voluntad, gracias a mi apetito de experiencias y gracias a que me estoy rodeando de gente maravillosa que me está aportando sólo cosas positivas.

Deseo e intentaré que al finalizar este año, el balance general sea positivo y lo pueda despedir de la mejor manera posible. Esa es mi idea. Ese es mi ímpetu y lucharé por conseguir todo lo que me proponga, a pesar del centenar de piedras que me voy a encontrar por el camino. Y de ahí viene la frase tatuada en mi brazo derecho (foto que encabeza este post). Una frase que leeré a diario nada más despertarme y cada vez que me venga abajo. Una frase que, espero, sirva para inyectarme de fuerza suficiente y me recuerde que nada puede pararme ahora.

Dicho esto, y como me encuentro en un proceso de reestructuración personal, he decidido cerrar este blog permanentemente. El próximo 1 de septiembre cumpliría 10 años con él, pero, a pesar de que tengo muchas ideas en la cabeza, actualmente no le encuentro una línea concreta a seguir y con la que me sienta a gusto. Además, no quiero escribir sin que me apasione el tema a tratar. Por lo tanto, esta aventura web aquí termina, pero la vida (virtual y no virtual) continua.

Muchas gracias por haber estado ahí.

P.D.: El 'Foro Cyberpunk' seguirá abierto http://cyberpunk.mforos.com/ 

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